Nací en Almendralejo (Badajoz) y desde que era estudiante de Medicina supe que mi camino estaría ligado a la salud infantil.
Me formé como médico en la Universidad de Extremadura y posteriormente como especialista en Cirugía Pediátrica en el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, uno de los centros de referencia nacional en esta área.
Actualmente desempeño mi labor en la unidad de Cirugía Digestiva Pediátrica del mismo hospital, además de atender a pacientes en el ámbito privado en Sevilla, Badajoz y Huelva.
Durante estos años he tenido la oportunidad de trabajar y formarme en distintos hospitales de España y del extranjero, en centros como el Hospital Vall d’Hebron (Barcelona), la Universidad Federico II de Nápoles (Italia) o la Clínica Mi Pectus de Buenos Aires (Argentina).
Estas experiencias me permitieron perfeccionar mi técnica, profundizar en la cirugía mínimamente invasiva y comprender que detrás de cada procedimiento hay una historia, una familia y una gran responsabilidad.
Sé que cada cirugía genera inquietud y miedo. Por eso, mi prioridad es mantener una comunicación abierta y constante.
Explico cada paso del proceso, resuelvo todas las dudas y acompaño personalmente el seguimiento postoperatorio.
Mi consulta está abierta también por WhatsApp, para que los padres puedan contactar conmigo de forma sencilla y rápida ante cualquier duda o cambio en el estado de su hijo. Quiero que cada familia sienta que no está sola, y que puede contar conmigo en todo momento.
La medicina es una disciplina que nunca deja de evolucionar, y por eso considero que formarse de manera continua es una obligación ética y profesional.
Cada título, curso y estancia formativa ha sido una oportunidad para crecer como cirujano, pero también como persona: me ha enseñado a escuchar, a cuidar y a perfeccionar cada detalle en el quirófano.
A continuación, comparto una parte de ese recorrido académico y profesional que sustenta mi forma de entender la cirugía pediátrica.
«Cada día que entro en un quirófano recuerdo por qué elegí esta profesión: porque cuidar a los niños es cuidar el futuro. Mi mayor satisfacción es ver la calma en los padres cuando todo ha salido bien, y la sonrisa de los pequeños cuando vuelven a jugar sin dolor. La cirugía pediátrica es mi vocación, y mi compromiso es ejercerla siempre con excelencia, empatía y respeto.»